Llevando palabra de fortaleza a 5 millones en todo el mundo
Sus escritos y palabras llenas de poder y fortaleza, alcanzan diariamente a más de 5 millones de personas por todo el mundo, y su historia personal es una historia de cómo Dios puede levantar de entre los muertos a aquel que ponga toda su fe y confianza en Cristo Jesús.
Cuando tenía 3 meses de edad, su muy joven madre, enferma, sola (soltera) y pobre, lo entregó a una pareja de ancianos indígenas mexicanos para que “se lo cuidaran”, pero pasarían años para que su madre regresara a verlo de nuevo y esta vez para formalmente entregarlo en adopción a este matrimonio; también humildes que no sabían leer ni escribir.
Sus padres asistían a una pequeña iglesia, con muy poca gente; pero llena del poder y el amor de Dios. Un día durante un servicio el pequeño Hermes de apenas 2 años de edad tuvo una experiencia de la que el vagamente se acuerda, pero que los que estuvieron presentes testifican que, fue la prueba indudable de que Dios tenía un plan con este niño: ”… Cristo ha escogido a su hijo para algo muy especial…”— le dijeron las personas de la iglesia a sus padres. Razón por la cual, ellos decidieron cuidarlo y defenderlo y hacer hasta lo imposible por darle una educación digna que ellos jamás tuvieron.
Desde muy pequeño sus padres adoptivos le dijeron la verdad “a su manera”, que su verdadera madre lo había abandonado, pero que ellos harían hasta lo imposible por amarlo y protegerlo. Y así creció Hermes, dándose cuenta desde niño: él, sus padres (adoptivos) y toda la gente alrededor que él era de alguna manera diferente. Tenía un hambre natural y a veces sobrenatural por aprender, por hablar, por escribir. Hacia preguntas difíciles a sus maestros, ninguno de ellos acostumbrados a este tipo de presión por parte de un niño pobre, en una escuela de un barrio como hay muchos en todas partes.
Mostró inclinación por la escritura, sobresaliendo en concursos, competencias, etc. Pero sobre todo, un hambre por conocer más de Dios. También a las personas de la iglesia les hacia preguntas difíciles que ellos no podían contestar y, el famoso mito de “es que tienes que creer sin preguntar”, no le fue a Hermes Alberto nunca suficiente.
Dice Hermes, que si le preguntan cuál ha sido el error más grande de su vida; que a pesar de tener muchos errores y equivocaciones como todos las tenemos, su error más grande fue haberse obligado a sí mismo a tratar de ser igual a los demás, cuando en realidad dentro de él llevaba el poder y la gracia del Espíritu de Dios, lo cual lo hacia diferente. Pero tratar de cambiar su personalidad y forma de ser, para poder “ser aceptado” como una persona normal y tratar de agradar a todas las personas en todo, fue su mayor erro; del cual se derivaron otros errores que lo llevaron en un momento a renegar de su fe en Dios y alejarse de Él.
Es decir, la mayoría de las personas tienen sueños grandes y formidables, pero la mayoría de las personas se detienen y dejan de luchar cuando primero enfrentan obstáculos o el ridículo de los demás.
Aún del mismo Cristo, la gente pensó y algunos miembros de su familia terrenal pensaron que estaba “fuera de sí” (es decir, loco) cuando Jesús se decidió a iniciar su ministerio que lo llevaría a las multitudes y, luego a la cruz. Léelo, está en Marcos 3:20-21 “…Jesús llegó a una casa y la multitud se juntó de nuevo, a tal punto que ellos ni siquiera podían comer. Cuando sus parientes oyeron esto, fueron para hacerse cargo de Él, porque decían: Está fuera de sí….
La gente, sus amigos, parientes, la gente de la iglesia, le decían a Hermes Alberto que estaba loco; que sus sueños de alcanzar el mundo entero para que la gente conociera a Cristo eran sueños inalcanzables o ridículos. Todos los esfuerzos que él hacía y todos los intentos eran opuestos con burla y problemas. Por esta razón, abandonó su deseo de llenar la tierra con el conocimiento de Dios, según él, para siempre. Esto lo llevó a una situación de confusión y posteriormente de alejamiento de Dios.
Dice Hermes que era difícil para él auto-convencerse de que Dios no existía. Tantas cosas vividas, tantas cosas aprendidas y tantas cosas que vio y oyó por sí mismo, le daban bases sólidas para saber que Dios es real y que Dios tiene un Hijo y este Hijo se llama Jesús: Dios hecho carne, salvador del mundo quien pronto viene otra vez. Esta verdad básica y sólida era difícil arrancarla del corazón.
En su alejamiento de Dios cometió muchos errores; según él, su meta era ofender a Dios lo más posible para que “Dios lo dejará en paz”. Huyó de aquí para allá, tratando de esconderse de Dios. Pero, como con Jonás, el profeta de la Biblia, Dios sacaba a Hermes de donde estuviera con una tormenta. Para él no había literatura posible en este mundo que lo pudiera convencer de que Dios no existía. Para empezar, él ya había leído casi todos los libros en contra de la existencia de Dios cuando era niño y argumentos sólidos a favor de la existencia de Dios, se formaron en él mientras crecía y aprendía.
Un día le informan a Hermes que su hija que aún no nacida, venía con un problema muy grave en la columna y que tal vez al nacer no podría caminar. Esta noticia trajo meses de angustia para su esposa y para él, pero él estaba determinado a no regresar jamás a Dios.
Sin embargo, de muchas maneras, Dios le seguía hablando y lo seguía buscando. El día del parto el decidió estar presente para ver la condición de su hija. Cuando salió del vientre, la doctora tomó a la bebé, la revisó sorprendida y después de hacerle varias pruebas les dijo: — Su hija nació físicamente perfecta. No hay señales del mal de columna que le habían diagnosticado. De esto ya hace 11 años.
En Efesios 3:19 el Apóstol Pablo ora por los que vivían en Éfeso, y parte de su oración era que ellos fueran capacitados por Dios para “… conocer el amor de Cristo que sobrepasa todo conocimiento, …” Es este amor de Cristo que Hermes y su esposa experimentaron, cuando alejados completamente de Dios, Él aun así tuvo a bien hacer un portentoso milagro con su hija y hacer que naciera completamente sana y de esta manera, demostrarle a Hermes que Él aun tenía un plan para su vida; que no lo había desechado a pesar de su rebeldía y que era hora de que regresara a aquello que Dios lo había llamado.
Fue así como poco a poco Hermes empezó a caminar de nuevo movido por ese fuego, ese deseo ardiente de compartir gratuitamente con el mundo lo que Dios le había dado. Aun así siguió enfrentando vientos contrarios, pero en un momento decidió ya no hacer caso de lo que dijeran los demás.
La gente, la familia, aún las iglesias, no deciden quiénes somos, no deciden cuáles son los sueños que Dios ha puesto en nosotros. Es Dios quien lo hace y es nuestra responsabilidad llevar a cabo aquello para lo que hemos sido llamados: tengamos o no la aceptación de las personas.
Hermes Alberto tuvo desde muy pequeño un hambre muy profunda por conocer a Dios y, Dios mismo le dio de su presencia y su palabra. Hace muchos años, dos siervos de Dios íntegros y justos, profetizaron a Hermes, el mismo día y delante de muchas personas que Dios lo habría de levantar como profeta a las naciones. Pero — aclararon— no como el típico profeta que algunas personas buscan y esperan, que tratan de adivinar , “predecir” el futuro, anuncian nuevas “revelaciones” sin fundamentos, sino como uno que educa, exhorta y entrena a TODAS las personas a que conozcan el inmenso amor de Dios y también aclararon que antes Hermes habría de pasar por una prueba de fuego.
Esa prueba de fuego ya pasó. El haber estado hundido hasta lo más bajo, tratando de alejarse de Dios, siendo por esto rechazado por familia y amigos (y hermanos en Cristo) por igual. Buscando día tras día mejor la muerte que la vida; pero al mismo tiempo escuchar la voz dulce del Espíritu Santo que te dice: “…Dios te ama, tu Padre te está llamando….” Fue esa voz, más la convicción firme e indudable con pruebas irrefutables de la existencia de un Dios, un Padre real, más el milagro realizado en su hija, lo que hicieron que Hermes no pudiera resistir más el llamado divino.
Hermes Alberto se siente muy identificado con ese escrito del Apóstol Pablo que dice: (LEE, POR FAVOR, CON ATENCIÓN.)
2 Corintios 12:1
El Apóstol Pablo dice:
“…Nada se gana con hablar bien de uno mismo. Pero tengo que hacerlo. Así que ahora les voy a contar las visiones que tuve, y lo que el Señor Jesucristo me dio a conocer. 2-3 Conozco a un hombre que cree en Cristo y que hace catorce años fue llevado a lo más alto del cielo. No sé si fue llevado vivo o si se trató de una visión espiritual. Solo Dios lo sabe. 4 Lo que sé, es que ese hombre fue llevado al paraíso,[a] y que allí escuchó cosas tan secretas que a ninguna persona le está permitido decirlas. 5 Yo podría estar orgulloso de conocer a una persona así, pero no de mí mismo, pues yo solo puedo hablar de mis debilidades. 6-7Claro que hablar bien de mí no sería una locura, porque estaría diciendo la verdad. Pero no lo voy a hacer, porque no quiero que, sólo por las cosas que hago o digo, o por las cosas maravillosas que Dios me ha mostrado, alguien piense que soy más importante de lo que en realidad soy. Por eso, para que no me llene de orgullo, padezco de algo muy grave. Es como si Satanás me clavara una espina en el cuerpo para hacerme sufrir. 8 Tres veces le he pedido a Dios que me quite este sufrimiento, 9 pero Dios me ha contestado: «Mi amor es todo lo que necesitas. Mi poder se muestra en la debilidad.» Por eso, prefiero sentirme orgulloso de mi debilidad, para que el poder de Cristo se muestre en mí. 10 Me alegro de ser débil, de ser insultado y perseguido, y de tener necesidades y dificultades por ser fiel a Cristo. Pues lo que me hace fuerte es reconocer que soy débil…”
La misión de Hermes no está motivada, impulsada o financiada por ninguna ”iglesia” o denominación. La misión de Hermes Alberto no es “convertir” a las gentes en miembros de ninguna iglesia, a las cuales — a todas— él las mira con respeto, porque ahí recibirán las personas el alimento para crecer en Dios. Más bien la misión de Hermes es directamente con Dios y con la gente; y esta es, que la gente sea sensibilizada y capacitada para conocer ese amor de Dios que sobrepasa todo entendimiento. Este amor de Dios que manifiesta a las personas, a veces en los momentos más bajos de sus vidas; no cuando se sienten mejor, más buenos, más exitosos, o más “religiosos”. Sino más bien cuando están más alejados, cuando, como él, tratan de huir de la presencia divina. Las notas, frases, artículos que Hermes escribe están basados obviamente primeramente en las escrituras, pero reflejan lo que Dios le habló a él, con paciencia, con amor, cuando Hermes se encontraba más alejado de Dios. La mayoría de estos artículos están siendo traducidos a varios idiomas, y personas están leyendo acerca de Jesucristo de una manera como jamás antes habían leído y en sus propios idiomas.
Muchas congregaciones piensan en términos de “membresía” y tienen temor a las multitudes. Dios piensa en términos de multitudes. Dios amó en gran manera A TODO EL MUNDO y no quiere que nadie se pierda. El ama al mundo entero y no solo a “los miembros de una iglesia”, cualquiera que esta sea. La misión de Hermes es hacia las multitudes, hacia todo el mundo, hacia los pecadores, hacia todos los que están endeudados, los que hacen preguntas, los que han cometido pecados y errores de tipo moral y sexual. Hacia los ladrones, las prostitutas, la gente mala, los narcotraficantes y aun lo que para el mundo sea lo más bajo y lo más vil, es por ellos por quienes murió Cristo Jesús, quien fue el mismo llamado amigo de prostitutas y ladrones por los religiosos de su época.
Personas así, hay miles, millones, tal vez, alejados de Dios, odiando todo aquello que suene y huela a Dios, pero dentro de sus corazones ellos pueden percibir la dulce voz del Espíritu Divino llamándoles. Cuando estás más alejado de Dios es cuando Dios te está gritando que te ama…
Hermes Alberto Carvajal y su esposa Elizabeth viven en Tucson, Arizona, en los Estados Unidos. La profesión primaria de Hermes es empresario e inversionista, pero hoy en día dedica la mayor parte de su tiempo a encontrar los medios humanos y tecnológicos para comunicar el amor de Dios al mayor número de personas. Ellos NO reciben, no piden, ni solicitan ningún tipo de donativo u ofrenda. La visión que Dios ha puesto en sus corazones es que la visión sea totalmente autofinanciada y no tener que depender de los donativos de gente. Aparte de proveer comida para más de 150 personas vagabundas y sin hogar cada semana, en la ciudad Tucson, y visitar periódicamente orfanatorios y centros de albergue para proveer comida, ropa y juguetes a niños y familias. También Hermes y su esposa comunican la palabra de Dios a través de la página Dios Es Bueno! En Facebook, creada por Hermes, la cual llega a casi 5 millones de personas cada día, y a través de la red DiosEsBueno.Com. Hermes fue recientemente invitado a participar en Beliefnet.com, un sitio internacional que provee las herramientas para llegar aun a más personas, en diferentes países, y que hablan diferentes idiomas y compartir el mensaje de Cristo con personas de otras culturas que de hecho no creen o no han oído o leído aún de Jesús.
Algunos escritos de Hermes están siendo traducidos a diferentes idiomas y pronto estarán a disponibilidad de todo el mundo, la mayoría de sus escritos, totalmente gratuitos. Usted puede contactar a Hermes Alberto Carvajal en contacto@DiosEsBueno.com (desgraciadamente, no dan consejería u opiniones personales por correo electrónico).
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